Y entonces quise ser escritor.
Escribir, y ser escritor, no es lo mismo. Quiero que no se malentienda este concepto. Si queremos ser puristas, entes que todo lo entendemos literalmente, por supuesto que mi precepto es una idiotez. Pero les vendo otra idea, algo más profundo si se quiere.
Empecé en los foros literarios de Internet por el año de 1999. La rima era en ese momento mi impulso, la forma en que entendía la poesía. ¿Y por qué escribir poesía? Simple, era la forma en que intentaba sacar mis demonios de aquel amor de juventud. Al poco tiempo encontré a Sabines y pude entender que poesía y rima no eran sinónimos. Gracias a Sabines, y a sus ‘Los Amorosos’ entré en la prosa poética, entendiendo, por supuesto, mis deficiencias.
Pero en el 2000 todo dio un giro. En el foro de poesía.com, leí a una mujer con un nick que de inmediato infundía misterio: Simetha. El nick era sólo una parte del misterio, porque entonces leí sus poemas, y ahí supe que los poemas pueden tener aromas frutales y jugos florales.
El impacto fue aún más grande cuando leí sus comentarios. Elegante, precisa, inteligente, respetuosa, simpática... distinta. Ella se distinguía del resto como una rosa en medio de un valle de mezquites. Así de simple. Sentía al leer sus comentarios, como si la estuviera viendo: En una sala de lectura, todos nos peleábamos por escribir con el impulso de un latido. Todos mal vestidos, arrugados, bebiéndonos el café de un sólo sorbo. Después llegaba ella y el humo del cigarro no se atrevía a tocarla, le sacaba la vuelta a su chal turquesa temiendo empañar su imagen. En medio de la sala, con guantes de seda en las manos, un gorro de noche que ocultaba su mirada, y en la boca sus labios frondosos y húmedos como ningunos, todos esperaban(deseaban) que dijera algo. Y ella decía, cordialmente (en Trebuchet MS 10), que era una lindura eterna la estrofa, pero que tal vez, después de dejar reposar la estrofa, encontraríamos que el impulso se nos fue de las manos para convertirse en un tornado incontrolable. Entonces algunos arrojaban un ¡Ah! (suspiro-gemido-orgásmico), y otros se desmayaban. Yo no podía entender que una forista que se asumía como una más del grupo fuera tan distinta al resto. Me acerqué lo más que pude a sus letras, y encontré su ‘Llanto en Llamas’. Cuando terminé de leerlo me dije que no quería ser un forista querido, ni admirado, ni leído 350,000 veces, ni comentado 800,000 veces en un foro. Simplemente quise ser un escritor de verdad. Ser alguien como Simetha, que creaba un mundo alrededor de lo que escribía. Que pudiera provocar ese ahogo infinito en una frase triste, un golpe en el pecho ante una escena desgarradora, o una sonrisa íntima ante la frase chispeante.
Durante mucho tiempo vagué literariamente de la mano de Simetha, como única y verdadera guía literaria, como amiga fiel en mil batallas. Ella lo sabe. Sabe que siempre ha tenido mi cariño, mi admiración, mi mejor ánimo, y gran parte de mi corazón.
En algunos momentos nos hemos perdido uno del otro, por tonterías, por naturaleza, por que ha sido necesario. Pero las estrellas de mar siempre miran hacia el cielo, y siempre anhelan el mar. Por eso llegar a Simetha siempre es volver a casa.
Gran parte de la razón de abrir este blog es no encontrar un lugar donde expresarme, y al mismo tiempo, un lugar donde pueda decir que Simetha, mi querida amiga Guadalupe Mayorga Ríos, es una escritora excepcional, exquisita, adorable, entrañable. Puedo decir también que a veces me apena leer a infinidad de foristas que se han convertido en ‘escritores profesionales’, al conseguir el aval de una editorial para imprimir sus trabajos, pero no encontrar en éstos la calidad que he visto mil veces en el trabajo de Simetha, una mujer que ha debido publicar su primer compendio de cuentos hace años. Algunos podrán cuestionar mi ojo crítico, mi forma de calificar la calidad literaria, y sin embargo, Simetha publicará en poco tiempo un compendio fantástico que golpeará a más de uno en el pecho, que le hará sentir rabia y envidia de no haber escrito eso que se ha leído, y que hará que alguien más diga: “Simplemente quiero ser un escritor de verdad, tal como ella”.
Queridísimo Gabriel
ResponderEliminarSi me lo permites, quisiera comentarte esto via e-mail, cuando pase esta emoción tan grande. Hay una palabra y es virtud, no hay mejor forma de decirlo: Gracias.
Muchas bendiciones para ustedes.
Lupita oxoxoxox
Mil Gracias, Lupita. Mil gracias por el hermoso mail. Seguiré tus recomendaciones acerca del blog. Espero hacerlo este domingo, que es cuando más tiempo tengo.
ResponderEliminarBesos, y estamos en el aire.