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Mostrando entradas de mayo, 2015

Un Recuerdo

Un Recuerdo©         Gabriel Silva      Jovita se asustó y lloró sólo al principio. Los brazos viejos se le cansaron por sostener apenas diez minutos la cabeza canosa de Gregorio, y tuvo entonces que dejarla reposar sobre el almohadón de funda tejida. Después del susto, de secarse las lágrimas y limpiarse la nariz, sintió los piquetes en el pecho que –a veces sentía- el doctor Mireles le había dicho eran, con seguridad, micro infartos. Jovita no fue por las pastillitas naranjas que se ponen debajo de la lengua ni por el vaso con agua. – Al carajo – dijo. – Que me lleve la chingada si es tiempo - y con un constante punzar en el pecho, empezó a buscar la ropa que le pondría a Gregorio. Abrió el armario del viejo, aquél que le había prohibido abrir por ser sólo de él; buscó entre la ropa colgada algo apropiado y que no fuera la camisa de rayas azules, el pantalón gris y los zapatos negros con campanitas en el frente, ...