Un Nuevo Corazón

El pasado 3 de Febrero, a las 6:15 de la tarde, ví, por primera vez, tu corazón.

Nunca antes había sentido una emoción parecida. Una sonrisa se me dibujó en los labios espontáneamente. Y a cada latido, mi sonrisa era más pura, sincera, esperanzadora.

Y eso es lo que más me emociona. Que llegues a mi lado con la esperanza de no ser necesariamente un astronauta o una escritora excepcional, un futbolista o cocinera exitosa. Sino que llegues y nos brindes la esperanza de compartir tu vida con nosotros, y nos enseñes más del amor de Dios y de los hombres. Que nos enseñes a reír y a llorar fuera de nosotros, y por alguien que no es uno pero que sí es uno.

Que nos enseñes noche a noche a quererte, aunque se te ame desde ahora(¡aún más valioso es quererte después de que no nos dejes dormir!).

Que vengas y le jales la cola a la Joyce, Canela, Sunshine, Pucca, y Maru se ría de tus ocurrencias.

Que sientas el tierno y tibio abrazo de los abuelos, y el inclemente y voluble clima reynosense(Traéte un suéter, paraguas, gogles{para el polvo}, y una agua de limón con hielos para los días calurosos).

Que fuera cual fuera tu preferencia deportiva, y que siempre respetaré, seas aficionado o aficionada a los tigres(No. No es negociable).

En fin, que vengas y aprendas y enseñes y vivas, y vivas, y vivas,... y que nos hagas vivir.

Y si en alguno momento este lugar donde te esperamos te empieza a dar miedo, no te apures, no tengas tal. Nosotros te cuidaremos, y te enseñaremos a cuidarte cuando ya quieras irte de la casa. Te lo prometo.

Con cariño. Tu padre.

Posdata
No olvides traer tu torta.

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